
Posiblemente el mayor precursor natural de la testosterona.
Un regulador hormonal a base de polen de Pinus sylvestris fermentado. No aporta hormonas: despierta a las glándulas que las fabrican. Para hombres y para mujeres.
Y no es solo cosa de hombres. Es la hormona que sostiene el músculo, el hueso, la memoria, el ánimo y el empuje para tomar decisiones — en los dos sexos.
El cortisol —la hormona principal del estrés— bloquea la producción y los efectos de la testosterona. El estrés crónico afecta a su producción tanto como una mala alimentación o la falta de ejercicio.
Suplementar hormonas sintéticas o bioidénticas tiene un precio: el cuerpo puede dejar de producirlas por su cuenta. Es mucho más interesante cambiar los hábitos que las inhiben y trabajar con precursores naturales — sustancias que empujan a tus propias glándulas a trabajar.

Ese polvo amarillo fosforito que aparece en primavera en el suelo de los pinares. Lo produce el cono macho del pino y es uno de los andrógenos más potentes que existen en la naturaleza.
Sube la testosterona libre en sangre y restablece el equilibrio entre andrógenos y estrógenos. Justo lo que hace falta en la andropausia de ellos y en la menopausia de ellas.
Cada grano está blindado por una cáscara de celulosa que tu intestino no rompe: pasa entero y sale entero. Por eso el nuestro va fermentado seis meses con la tecnología VIR©, que abre el grano y, de paso, lo mejora.
Propiedades recogidas en la farmacopea china desde la dinastía Han y en la literatura etnobotánica sobre el polen de pino.
Ellos producen entre 2 y 10 veces más testosterona, y por eso casi todos los estudios se hacen con hombres. Pero la hormona protege en ambos sexos el funcionamiento del músculo, el cerebro, el corazón y la motivación vital.
En el climaterio es esencial: es justo cuando los ovarios dejan de producirla y el cuerpo más la necesita. El polen de pino se comporta como regulador hormonal para los dos, restableciendo el equilibrio andrógeno-estrógeno.
La testosterona la producen los testículos y, en menor cantidad, los ovarios. Se la asocia a la «virilidad», pero eso se queda muy corto: funciona también como catalizadora del resto del sistema hormonal, y muy en especial del cerebro.
A mayor nivel, mayor capacidad de respuesta y de superación personal. Con déficit aparece lo contrario: la huida, el no querer mirar los problemas, la duda que paraliza o directamente la decisión equivocada.
Nota: durante mucho tiempo se consideró a la testosterona un catalizador del cáncer de próstata. Descubrimientos recientes han demostrado lo contrario — la próstata necesita testosterona para mantenerse en condiciones óptimas.
20 aminoácidos, incluidos los 8 esenciales: alanina, arginina, ácido aspártico, cisteína, ácido glutámico, glicina, histidina, isoleucina, leucina, lisina, metionina, fenilalanina, prolina, serina, treonina, triptófano, tirosina y valina.
30 minerales y elementos: potasio, sodio, calcio, magnesio, fósforo, hierro, manganeso, zinc, cobre, selenio, molibdeno…
15 vitaminas: A, B1, B2, B3, B6, C, D2, D3, E y ácido fólico. Más ácidos grasos omega 3, 6 y 9, coenzimas, polisacáridos, flavonoides, más de 100 enzimas, ácidos nucleicos y lecitina.
Entre los esteroideos naturales —seguros, nada que ver con los esteroides sintéticos de las noticias— aparecen testosterona, androsterona, DHEA, HSH, superóxido dismutasa (SOD), inositol y polifenoles.
Fenilalanina. Estimula los niveles de dopamina en el cerebro y es precursora de L-dopa.
Arginina. Mejora la fertilidad en hombres y mujeres y aumenta la liberación de la hormona del crecimiento.
La mención más antigua del polen de pino está en el Tratado de materia médica de Shen Nong, de la dinastía Han (206 a.C. – 220 d.C.).
Su uso principal allí ha sido el de medicamento antienvejecimiento: aumenta la vitalidad y la potencia masculina, la claridad mental, la fuerza, la calidad de la piel y la agilidad.
Que el polen de pino reduzca la acumulación de lipofuscina en el corazón, el cerebro y el hígado da credibilidad a ese uso prolongado como planta antienvejecimiento.
En Occidente no formó parte de la medicina botánica tradicional. Solo ha entrado en la práctica últimamente, con el interés creciente por los fitoandrógenos.
«El divino labrador» — figura mitológica de la medicina china. Se le atribuye el catálogo de 365 plantas medicinales del Shénnóng Běn Cǎo Jīng, la primera farmacopea china conocida.

Uno de los mayores divulgadores mundiales de etnobotánica. En La dieta de la testosterona natural analiza en profundidad las plantas con potencial para activar la testosterona de forma natural.
De todas ellas, Buhner se decanta por el polen de pino como la más poderosa.
«Potente andrógeno que aumenta los niveles de testosterona libre en la sangre, recupera el equilibrio entre andrógenos y estrógenos, es muy nutritivo — buena fuente de aminoácidos y vitaminas. Estimula la regeneración del hígado, reduce los niveles de colesterol, aumenta los niveles de superóxido dismutasa (SOD) en el corazón, el hígado y el cerebro, estimula la inmunidad y favorece una función endocrina saludable.»
Hay una ventana biológica de cinco días en primavera en la que los amentos masculinos liberan el polen en su densidad máxima. Un día antes: no está listo. Un día después: se ha degradado.
La recolección se hace a mano, cortando las yemas cargadas antes de que el viento se lleve el polvo amarillo.
Una cosecha al año. Un año de espera hasta la siguiente.


El polen recolectado se une con mosto de uva negra sin pasteurizar, melaza de caña, sal marina atlántica y las familias de bacterias acidolácticas de la fitofermentación.
El fermento reposa seis meses. Sin acelerar. Sin pasteurizar. Sin conservantes ni colorantes. Un maestro fermentador supervisa el pH y la evolución del cultivo.
El envasado es manual, botella a botella, en cristal ámbar de 60 ml con gotero. El ámbar protege el fermento de la luz; el vidrio, del plástico. La botella llega a tu casa llena de bacterias vivas activas.
| Agua purificada | 56,5 % |
| Polen de pino (Pinus sylvestris) | 16,67 % |
| Mosto de uva negra (Vitis vinifera) | 13,3 % |
| Glicerina vegetal | 9,85 % |
| Melaza de caña (Saccharum officinarum) | 3,33 % |
| Bacterias acidolácticas vivas | 0,28 % |
| Infusión de estevia (Stevia rebaudiana) | 0,02 % |
| Sal marina | 0,003 % |
Suplementar con hormonas bioidénticas en la pubertad o antes no se recomienda: puede afectar a la capacidad del cuerpo de producirlas más adelante. Bajo la orientación de un profesional sanitario competente, podría usarse adecuadamente. No superar la dosis diaria recomendada.

Botella de cristal ámbar de 60 ml con gotero. Entre 30 y 60 tomas según pauta: de un mes a dos meses de uso.