
Adaptógeno hormonal y vivo.
Un polvo amarillo que los pinos liberan al viento durante cinco días al año. Dentro de cada grano hay más de 200 nutrientes bioactivos — pero una cáscara de celulosa impide que el intestino los asimile.
La fitofermentación VIR rompe esa cáscara. Solo entonces el polen se convierte en un adaptógeno vivo.

Cada primavera los pinos producen toneladas de polen. A diferencia de la mayoría de plantas de flor, el Pinus sylvestris no depende de abejas: se poliniza por el viento. Cada amento masculino libera hasta seis millones de granos.
Bajo lupa, cada grano parece una cabeza diminuta con dos orejas cóncavas — velas que el viento usa para transportar el polen hasta las piñas femeninas. Durante unos días la tierra, los arroyos y los estanques de los pinares se cubren de este fino polvo amarillo.
El polen de pino es uno de los perfiles nutricionales más completos de la naturaleza: 20 aminoácidos (los 8 esenciales), 30 minerales, 15 vitaminas, más de 100 enzimas y compuestos bioactivos como esteroides vegetales, polifenoles, SOD y precursores hormonales naturales.
El polen crudo está protegido por una cáscara de celulosa que el intestino humano no rompe. La mayor parte atraviesa el tracto digestivo intacta. Los nutrientes no salen del grano.
La fitofermentación VIR es una fermentación simbiótica desarrollada por Microviver. No es una fermentación cualquiera: en una misma bebida conviven los prebióticos (fibras que alimentan a las bacterias), los probióticos (las bacterias acidolácticas vivas) y los postbióticos (los metabolitos que las bacterias generan al fermentar).
Aplicada al polen de pino durante seis meses, la fermentación cumple tres funciones a la vez:
El resultado no es un extracto ni un polvo micronizado. Es un fermento vivo, sin pasteurizar, con bacterias acidolácticas activas en la botella.
Procedentes de la propia fitofermentación, activas en el fermento y en la botella. Trabajan al llegar al intestino.
El polen de pino aporta el perfil nutricional. La fermentación VIR lo abre y lo amplifica. La unión produce un fermento vivo con propiedades que ni el polen crudo ni una fermentación cualquiera tendrían por separado.

Uno de los mayores divulgadores mundiales de etnobotánica. En su libro La dieta de la testosterona natural (Gaia Ediciones) analiza en profundidad las plantas con potencial para activar la testosterona de forma natural.
De todas las plantas analizadas, Buhner se decanta por el polen de pino como la más poderosa.
«Potente andrógeno que aumenta los niveles de testosterona libre en la sangre, recupera el equilibrio entre andrógenos y estrógenos, es muy nutritivo — buena fuente de aminoácidos y vitaminas. Estimula la regeneración del hígado, reduce los niveles de colesterol, aumenta los niveles de superóxido dismutasa (SOD) en el corazón, el hígado y el cerebro, estimula la inmunidad y favorece una función endocrina saludable.»
La mención más antigua del polen de pino está en el Tratado de materia médica de Shen Nong, escrito durante la dinastía Han (206 a.C. – 220 d.C.). Más de dos mil años de uso documentado.
Según la medicina tradicional china, el uso principal del polen de pino ha sido el de medicamento antienvejecimiento que aumenta la vitalidad y potencia masculina, la claridad mental, la fuerza, la calidad de la piel y la agilidad.
El hecho de que el polen del pino reduzca la acumulación de lipofuscina en el corazón, el cerebro y el hígado da credibilidad a su prolongado uso en China como planta antienvejecimiento.
«El divino labrador» — figura mitológica de la medicina china. Se le atribuye el catálogo de 365 plantas medicinales del Shénnóng Běn Cǎo Jīng, la primera farmacopea china conocida.
El polen de pino no se cosecha de cualquier manera ni en cualquier momento. Hay una ventana biológica de cinco días en primavera en la que los amentos masculinos del pino liberan el polen en su densidad máxima. Un día antes: no está listo. Un día después: se ha degradado.
La recolección se hace a mano, cortando las yemas cargadas antes de que el viento se lleve el polvo amarillo.
Una cosecha al año. Un año de espera hasta la siguiente.


En nuestro obrador el polen recolectado se une con mosto de uva negra sin pasteurizar, melaza de caña, sal marina atlántica y las familias de bacterias acidolácticas de la fitofermentación.
El fermento reposa durante seis meses. Sin acelerar. Sin pasteurizar. Sin añadir conservantes ni colorantes. Un maestro fermentador supervisa el pH y la evolución del cultivo a lo largo de todo el proceso.
El envasado se hace manual, botella a botella, en cristal ámbar de 60 ml con tapón gotero. El cristal ámbar protege el fermento de la luz. El vidrio, del contacto con plásticos. La botella ámbar viaja a tu casa llena de bacterias vivas activas.
La forma en la que todo lo anterior llega a tu casa.

Con tapón gotero. Sin pasteurizar. Fermentación activa. 30-60 tomas por botella según pauta.
| Agua purificada | 56,5 % |
| Polen de pino (Pinus sylvestris) | 16,67 % |
| Mosto de uva negra (Vitis vinifera) | 13,3 % |
| Glicerina vegetal | 9,85 % |
| Melaza de caña (Saccharum officinarum) | 3,33 % |
| Bacterias acidolácticas vivas | 0,28 % |
| Infusión de estevia (Stevia rebaudiana) | 0,02 % |
| Sal marina | 0,003 % |
60 ml de cristal ámbar con gotero · Envío 24-48 h a península · Envío gratis a partir de 50 €